Balnearios de Rocha

LA PALOMA - Sus playas son su principal encanto, desde las muy mansas, a las de mayor oleaje. Los más pequeños disfrutarán de El Cabito y los más grandes se acercarán a playas como Bahía Grande, Los Botes, La Balconada o La Serena. 

La playa Bahía Grande es la primera playa accesible de Rocha, inaugurada en enero de 2014, cuenta con atención personalizada de especialistas para que jóvenes y adultos con discapacidades físicas, tengan la posibilidad de disfrutar del mar. El apoyo del profesor, las sillas acondicionadas para el agua, andadores y otros elementos de seguridad disponibles permiten a todos poder disfrutar de la playa. En la temporada de verano el horario es de lunes a domingos de 9 a 12 y de 16 a 19hs. Además una amplia pasarela de madera facilita la llegada desde la costanera hasta el mar para quienes tienen dificultades para caminar. También hay estacionamiento para lisiados. Por su tranquilidad en su oleaje y poca profundidad es la playa ideal para juegos acuáticos. Al final de la Bahía Grande podrá divertirse en la banana, gomón, ski y paseos en lancha. También, en varios puntos de esta playa, encontrará puestos para alquilar kayaks que le permitirán cruzar a la isla La Tuna o simplemente remar las aguas de esta bahía.

Ya sea en playas, rocas o muelles, el pescador profesional o aficionado podrá comprobar por qué La Paloma es el quinto centro pesquero del mundo. Al atardecer, se puede presenciar el arribo de navíos de pescadores artesanales, trayendo en sus redes corvinas negras, lenguados, sargos y pequeños tiburones, lo que hace que los visitantes usualmente se queden en las playas hasta pasada la puesta del sol para disfrutar al máximo de todos sus atractivos.

La playa del Faro, bajo la protección del Faro Cabo Santa María, está situada entre las playas La Balconda y Bahía Chica, a pocas cuadras del centro comercial del balneario. La playa se enmarca entre rocas y un tipo de arena muy particular de caracolilla. Los días de viento en La Paloma es la playa perfecta para reguardarse y pasar largas horas juntando caracoles, divertirse en las pequeñas piscinas formadas entre las rocas o pescar en alguno de sus antiguos muelles. No cuenta con servicio de guardavidas ni paradores. La zona de playa frente al Faro, se encuentra habilitada para bajar con mascotas. 

La punta rocosa que forma esta playa hace que sea el lugar ideal para contemplar un espectacular amanecer y la salida de la Luna llena sobre el océano.

El Faro Cabo Santa María en La Paloma fue construido a raíz de la gran cantidad de naufragios que se sucedían en la zona. Subiendo su escalera en espiral de 143 peldaños se accede a la cumbre, desde donde se pueden realizar espectaculares fotografías panorámicas y apreciar la geografía del balneario desde lo alto. Se puede visitar todos los días del año de 10 a 13 y de las 15 hasta 15 minutos antes del atardecer, excepto los días lunes de 10 a 13 que se encuentra cerrado. El costo del ticket es de 30 pesos uruguayos por persona y solo se puede abonar en efectivo. Está prohibido el ingreso de menores de 8 años. La permanencia máxima en el balcón es de 20 minutos.

La construcción del mismo comenzó en 1870 pero, como no había en la zona materiales de piedra ni hierro que sirvieran para tal forma, fue necesario trasladarlos en barco desde Montevideo. En abril de 1872, cuando la torre había alcanzado los 30 m de altura y se tenía prevista su inauguración, se derrumbó sobre sí misma cobrando la vida de operarios que allí trabajaban. El faro se inauguró finalmente, el 1° de setiembre de 1874, siendo ésta la fecha oficial de la creación del balneario.

La playa La Balconada es de las más famosas y concurridas. Se encuentra rodeada por dos puntas rocosas, sobre un lado la playa del Faro Cabo Santa María y del otro la playa El Cabito. La Balconada es la elegida por los jóvenes verano tras verano. Se caracteriza por su tipo de ola, ideal para divertirse barrenándola durante horas. Durante el verano cuenta con servicio de guardavidas y WiFi libre. Disfrutar del atardecer en La Balconada es una tradición del balneario, el cielo se pinta de cientos de colores y los visitantes esperan a que el sol se ponga por completo para despedirlo con un largo aplauso. 

La playa El Cabito, la menos extensa de todas las playas de La Paloma, ubicada entre La Balconda y Los Botes. Es la ideal en verano para lo más chicos y por supuesto para disfrutar en familia. Los niños adoran sus pequeñas piscinas formadas en las rocas, que les permite refrescarse y jugar sin la preocupación de los peligros del océano. Delimitada por un cordón de rocas en forma de semicírculo, hace prácticamente imposible la forma-ción de olas en su interior, y cuya profundidad promedio no sobrepasa el metro. Las rocas de El Cabito, conforman un paisaje encantador, contrastando con el mar de fondo. Es ideal para la pesca con reel o a la encandilada, ya que abundan los pejerreyes, las lisas y las majugas.

La playa Los Botes es una de las más concurridas durante el verano. Entre El Cabito y Anaconda, esta playa familiar de arena firme, es ideal para los deportes de tierra, armar canchas de tejo o una larga caminata bordeando el océano. Si las condiciones lo permiten, los surfistas la eligen para aventurarse junto a sus olas. Por su forma de punta rocosa, hace de puerto natural para las barcas de pesca artesanal. 

El "Cristo de Lucho" es una peculiar escultura y punto de referencia para la playa Los Botes. Su escultor, un pescador, cocinero y artista de la zona, Alfredo Maurente, lo modeló tirando su cuerpo en la arena mojada, sirviendo de modelo y molde para su obra. "Este Cristo lo hice para los pescadores, mirando hacia el mar, justo el lugar donde ellos deben pasar para ir a la pesca y allí los espera a su retorno".

La Serena es la última playa con servicio de guardavidas hacia el lado sur de La Paloma, próxima a la Laguna de Rocha. Hace varios años es muy concurrida por jóvenes y familias que buscan disfrutar de una amplia y panorámica playa de mar abierto, con buenas olas para el surf, ideal para deportes en la arena, reuniones con amigos y largas caminatas. Bordeada por una franja de importantes médanos y dunas. 

Paisaje Protegido Laguna de Rocha - Se ingresa por la intersección de las rutas 10 y 15. En la zona conocida como "Rincón de la Laguna", podrán disfrutar de un espectacular paseo auto guiado por un sendero de 2.8km. El recorrido invita a contemplar, desde su comienzo, el gran espejo de agua, hacer una parada en el observatorio de aves, destacando que allí habitan más de 220 especies. Continuando con el paseo, se llega hasta la barra de arena que separa la laguna del océano Atlántico, donde a través de carteles informativos, se explica sobre la dinámica de este particular sistema de barras arenosas y sus fases. Específicamente la zona de la barra y su cercanía con el océano es la más importante de este eco sistema. El sendero finaliza en la zona de dunas, punto ideal para la observación de las ballenas francas que visitan las costas rochenses desde julio a octubre. 

La primera etapa del sendero es accesible con sillas de ruedas, luego se continúa por la arena.

La Laguna de Rocha forma parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) de Uruguay, en calidad de "paisaje protegido", formada por 22.000 hectáreas, que incluye las 7.200 de cuerpo de agua, lomadas, llanuras, la franja costera y parte de la plataforma oceánica. Además fue declarada en 1977, Parque Nacional Lacustre y reserva mundial de biosfera para la UNESCO. Desde el 2015, integra el listado de humedales con relevancia internacional que elabora la Convención Ramsar.

La laguna se comunica periódicamente con el océano Atlántico a través de un sistema natural de apertura y cierre de barras arenosas. Cuando esto sucede, producto de la acumulación de agua en la laguna y de la acción del mar, ingresan a su espejo de agua variedades muy codiciadas de crustáceos (camarón) y de peces.

La Laguna de Rocha particularmente hace de hogar y refugio de aves amenazadas. Es sitio de alimentación, nidificación y reposo de aves, tanto residentes como migratorias. Es uno de los pocos lugares de Uruguay donde habita el flamenco y su población de cisnes de cuello negro es una de las mayores del mundo. Es frecuentada también por rayadores, gaviotas, gaviotines, chorlos de varias especies, golondrinas, patos, aves rapaces, especies amenazadas como el ganso blanco. Durante todo el año se encuentran en su cuenca aves provenientes de lugares tan remotos como Alaska o las islas Malvinas. 

Su fauna no se agota allí, rodeada de arroyos y bañados, siendo sus dos grandes afluentes el arroyo Rocha y el arroyo Las Conchas, habitan nutrias, tortugas, carpinchos, lobitos de río, zorros, gatos monteses y manos peladas. En los campos que la circundan abundan el ñandú y la mulita. También es hogar del sapito de Darwin, una especie amenazada a nivel global. 

La vegetación del lugar está determinada por la convivencia del ambiente marino y el de la laguna. En la zona más cercana a la playa se desarrollan especies pioneras, como pasto dibujante, redondita de agua y margarita amarilla. Entre las dunas se desarrolla el junco de copo y en la costa oeste  se extiende un bañado salino también llamado cangrejal. En la zona más alta se desarrolla un monte nativo costero.

Desde hace 70 años existe una comunidad de pescadores artesanales en la zona de la barra, que vive de la explotación de los recursos acuáticos del lugar: crustáceos como camarón y cangre-jo azul o sirí, y peces como lenguado, corvina negra y blanca, lacha y pejerrey. Hacia fines del verano, el camarón que se crió enterrado en el fondo de la laguna se encuentra listo para comen-zar su recorrida hacia el mar. Ese es el momento que da inicio a la temporada de pesca de camarón.

El Puerto de la Paloma, es la terminal marítima más oriental de Uruguay. Fue inaugurado en 1910 sobre la restinga que unieron la costa y la Isla de La Paloma. Es utilizado como amarre transitorio para algunas embarcaciones, con una intensa actividad como puerto deportivo y de pesca artesanal. También es la base de acción de la Prefectura Nacional Naval, desde donde se custodian los límites marítimos del Uruguay y las actividades en general que ocurran a lo largo de toda la costa rochense. 

La escollera del puerto representa un paseo tradicional durante las tardes, muy recomendable para disfrutar de una vista fantástica de La Paloma, su puerto y las playas de La Aguada y Costa Azul. Es posible caminar por sus 1000 metros de largo y observar la actividad que allí se desarrolla, o simplemente observar las aves en busca de alimento entre los botes y yates amarrados. Desde el 2015, las barcas de pesca artesanal, cuentan con su propio muelle de atraque con los servicios necesarios. Además, se construyeron varios locales para la venta de pescado fresco, carnada, buñuelos de algas, pasteles, entre otros productos gastronómicos. El puerto cuenta con todos los servicios portuarios necesarios para quienes visiten Uruguay: energía eléctrica, vigilancia, iluminación y agua potable.

De un lado de la escollera golpean con fuerza las olas del Océano Atlántico y del otro una tranquila bahía donde ingresan y parten barcas de pesca artesanal y embarcaciones deportivas. En los tramos finales de la escollera la profundidad oscila entre los 8 y 10 metros, encontrándose el piso poblado de cangrejos y mejillones que son atracción de las más variadas especies: cazón, corvinas negra y blanca, anchoa, brótola, pescadilla, pez gallo, sargo, pejerrey, mero, ajo real, chucho, raya, guitarra, bagre y pez martillo, entre otros.

La Aguada - Por la rambla costanera hacia el este, se accede a la playa La Aguada, a menos de 1 km del centro de La Paloma. Es una playa de mar abierto, que cuenta con servicio de guardavidas durante temporada alta. Es muy concurrida por familias, las cuales disfrutan del mar, juegos en la arena y caminatas hasta Costa Azul, donde el limite entre ambas playas lo forma un gran mirador natural, conocido como cerro de la Virgen. En varios sectores de su playa la arena es húmeda e ideal para practicar deportes como fútbol playa o vóley. Esta playa es una de las más elegidas en La Paloma para la práctica del surf. Los surfistas llegan tanto en verano como en la temporada baja para disfrutar sus increíbles olas. Febrero es el mejor mes para surfear, ya que las olas alcanzan mayor altura.

El Cerro de la Virgen o médano de la Virgen, fue llamado así por los pobladores de la zona, ya que durante muchos años existió una imagen de la Virgen María, realizada por el artista plástico de La Paloma Alfredo Cuello. Es el punto más alto entre La Aguada y Costa Azul. Por su elevación se magnifica el paisaje, transformándose en uno de los mejores mirado-res naturales de ballenas de Rocha. Allí se dispone de una plataforma de madera con bancos para mayor comodidad. También es un punto estratégico para observar a los surfistas corriendo las olas. Maravillosos y despejados amaneceres sobre el océano pueden ser contemplados desde este mirador. Sobre el cerro hacia el noreste, podrá divisar a lo lejos el balneario La Pedrera, y hacia el sudeste las escolleras y Puerto de La Paloma. La temporada de avistamiento de ballenas en las costas de Rocha se da durante el invierno austral, de julio a octubre. La ballena franca austral desciende desde la Antártida a aguas más tranquilas y templadas para el cortejo, la reproducción (fecundación y nacimiento) y la crianza de sus ballenatos. Una actividad que se registra cada año en Uruguay y atrae a miles de curiosos y amantes de este cetáceo, para admirar su comportamiento desde muy cerca. 

LA PEDRERA - La Pedrera es un pintoresco balneario asentado sobre un acantilado rocoso, donde todo es calmo salvo el mar. Sus playas son elegidas para practicar deportes acuáticos, realizar caminatas, cabalgatas e ir de pesca. 

La playa del Barco, recibe ese nombre pues allí yacen los restos del naufragio del Cathay VIII desde hace casi 50 años, que a su vez le dan un tono muy pintoresco y forma parte de una de las principales postales del balneario. Es la elegida por los jóvenes en la temporada de verano y durante todo el año por los surfistas, pues posee un gran oleaje y su profundidad pronunciada la hacen ideal para su práctica. En verano cuenta con servicio de guardavidas y WiFi.

La playa El Desplayado es ideal para disfrutar en familia con niños. De blancas y finas arenas, tiene una parte rocosa en su comienzo y se extiende considerándose una playa de mar abierto. Durante las noches despeja-das se puede apreciar la luz del Faro de Cabo Polonio que cada 12 segundos destella hacia La Pedrera. En verano,  cuenta con servicio de guardavidas y WiFi libre.

La rambla de La Pedrera invita a caminatas y disfrutar el paisaje.

Los visitantes estivales no pueden perderse el Carnaval de La Pedrera, con jornadas de intensa diversión. En su avenida principal, se encuentran el Club Social, una feria artesanal y una variedad de pequeños comercios y restaurantes que brindan calidez y servicio para hacer de la estadía del visitante, algo inolvidable.

El lunes de Carnaval es el día más esperado de todo el verano, donde los protagonistas son los niños. Desde el 2018 el Carnaval de La Pedrera ha recuperado el espíritu con el que nació: creativo, artístico, familiar y divertido. El lunes 24 de febrero, la Avenida Principal del balneario se llenará de coloridos personajes. Una gran fiesta familiar y callejera, con disfraces, cabezudos, malabares y tambores. Gracias al apoyo de la Int. Departamental de Rocha, ya no se vende ni espuma ni alcohol en la calle, y eso ha permitido que vecinos y visitantes vuelvan a divertirse en medio de un mundo de color y fantasía.

Las Cárcavas de Punta Rubia son particulares formaciones geológicas de grandes dimensiones que se encuentran principalmente en la zona de Punta Rubia y Santa Isabel de la Pedrera, a 1 km de La Pedrera y que se extienden por 5 km, paralelas al Océano Atlántico.  Se accede por ruta 10 en el kilómetro 230. Los locales y vecinos también llaman a la zona "El Valle de la Luna". Representan un paisaje milenario de más de 140.000 años, que hoy en día es cada vez más visitado. Su majestuosidad, sumada a la presencia de gran variedad de especies autóctonas de animales y vegetales, hacen que el paisaje sea ampliamente atractivo. Se dice que albergan fósiles, así como vértebras de gliptodonte y todo tipo de elementos que fueron empleados por los indígenas que habitaron la costa.

Las cárcavas son erosiones naturales que se dan por un proceso como es el que se produce luego del congelamiento de los polos, cuando ocurre el deshielo, lo que provoca algo similar a un tsunami que rasga las zonas más sensibles de la tierra. Concretamente, estas cárcavas pertenecen a la Formación Chuy, tienen pronunciadas barrancas y sectores muy erosionados.

OCEANÍA DEL POLONIO es un balneario situado a pocos kilómetros de Cabo Polonio, pero lejos de la mirada de los turistas. La zona se caracteriza por presentar monte bajo de acacias, con algunos pinos, caminos sinuosos de tierra y mucha tranquilidad. Sus construcciones son principalmente de madera y sobre la playa, con la variante de los palafitos, ideales para dejar pasar la arena por debajo y aislar del frío y la humedad, y ganar vista al mar.

La playa es abierta, oceánica, con oleaje muy fuerte y puede observarse muy cerca de la orilla los restos de un naufragio, que probablemente se encuentre encallado en uno de los característicos bancos de arcilla del lugar. Es el lugar ideal para recorrer su playa de arena gruesa, disfrutando de las aves marinas, el sonido del mar y a la noche disfrutar un cielo perfectamente estrellado, con la única interrupción lumínica del faro de Cabo Polonio.

EL PARQUE NACIONAL CABO POLONIO es una extensa área con una belleza paisajística que todavía conserva características típicas de la costa atlántica uruguaya. Dentro de este agreste y salvaje parque, a la altura del kilómetro 264,5 de ruta 10, está el balneario Cabo Polonio. El lugar es altamente seductor para los extranjeros y todo se confabula para que así sea. No hay luz eléctrica ni agua corriente. No hay calles sino senderos irregulares que vinculan las casitas pequeñas y rudimentarias. El ingreso se realiza en vehículos todo terreno, especialmente acondicionados para no dañar el paisaje natural. Uno de los encantos del Parque Nacional Cabo Polonio reside en el hecho de no permitirse el acceso en auto. Para llegar, se debe viajar durante unos 30 minutos en uno de los vehículos todo terreno que atraviesan los campos dunares. También se puede ingresar caminando o según la disponibilidad de los operadores locales, hay quienes prefieren hacerlo a caballo o en carro. 

Hay dos playas en Cabo Polonio: playa de La Calavera (al norte) y playa Sur, ambas se encuentran "espalda con espalda", separadas por la gran punta rocosa donde se ubica el Faro de Cabo Polonio.

La Playa Sur es por donde entran y salen los camiones 4x4 que realizan el traslado de pasajeros al Parque Nacional y posee servicio de guardavidas durante el verano. Una de las principales actividades que se pueden realizar en ambas playas es surf, que dependiendo de las condiciones del viento se forman excelentes olas para su práctica. Además desde playa Sur se puede emprender una caminata desde el Faro de Cabo Polonio en dirección a Oceanía del Polonio, bordeando el mar y observando la inmensidad del océano. Una aventura para conectarse con uno mismo, donde solo predomina el ruido del mar y el viento. Además es ideal para contemplar los maravillosos atardeceres.

La playa La Calavera es la playa donde se encuentran las barcas de pesca artesanal. "La Nena" y "La Juanita" ya forman parte del paisaje. Es conocida por los numerosos naufragios que allí ocurrieron. En verano cuenta con servicio de guardavidas. De un lado, la punta rocosa de Cabo Polonio desde donde se pueden apreciar el archipiélago "Isla de Torres" y la reserva de lobos marinos más grande del mundo. Del otro lado, inmensas dunas que te invitan a un largo y divertido recorrido por la arena, desde donde podrás emprender una caminata de 7 km aproximadamente, por las dunas hasta llegar al Cerro de la Buena Vista en Barra de Valizas. En el camino disfrutarás de espectaculares panorámicas de Cabo Polonio, sus casitas y ranchos, la inmensidad del océano y un paisaje único en Uruguay.

Uno de los grandes atractivos de Cabo Polonio, es la gran colonia de lobos marinos en su hábitat natural. Suelen estar en las rocas próximas al Faro de Cabo Polonio y en época de parto las hembras se resguardan con sus crías en las islas cercanas. Los lobos han estado allí desde épocas remotas, quizás desde el pleistoceno (hace un millón de años), como parecen indicar los restos encontrados. Los indios probablemente utilizaron sus cueros como vestimenta y se alimentaron con su carne. En las zonas costeras próximas a los rebaños de lobos se ha encontrado un tipo de raspador de gran tamaño, que no fabricaban los indígenas de otras zonas, y que pudo haber servido para desollar los lobos marinos. A fines de diciembre los machos forman harenes con grupos de una a quince hembras. Mediante rápidos movimientos hacia sus límites, y si es necesario a empujones o mordiscos, defienden su territorio. Los que no forman pareja se reúnen en grupo y los más jóvenes se dedican a obstaculizar las actividades reproductoras de los adultos. En la época de cría (meses de verano), las colonias son sumamente ruidosas. Madres e hijos se reconocen por los sonidos que emiten. Los rebaños uruguayos están formados por dos especies que conviven en armonía: los lobos de dos pelos o lobo fino, y los de un pelo, lobo ordinario o león marino.

BARRA DE VALIZAS - Pequeña población nacida a orillas del mar, hogar de pescadores artesanales y de turistas amantes de la serenidad. Ubicada entre enormes dunas y recostada al arroyo Valizas, posee una marcada identidad de pueblo sencillo y cálido, donde conviven pescadores y turistas. Sus calles interiores de pasto y arena, las casas sencillas, el gusto por la tranquilidad en la que se vive, embellece aún más el lugar. Cruzando el arroyo, se llega al Cerro de la Buena Vista, una formación de granito prácticamente cubierta por arena. Es una pista natural y de pura adrenalina para los fanáticos del sandboard. Durante una caminata por la costa, en dirección a Cabo Polonio, pueden observarse restos del Don Guillermo, barcaza de la marina estadounidense, encallada en el año 1952.

Frente al poblado de Barra de Valizas, el océano Atlántico le ofrece 3 km de playa de arenas finas y blancas, con olas moderadas, enmarcada con inmensas dunas y un arroyo que se conecta periódicamente con el mar al sur. Las olas son muy buenas para practicar surf. Durante los meses de verano la playa cuenta con servicio de guardavidas y WiFi libre. Es el punto de partida para dos grandes caminatas, una de 7 kilómetros hacia al norte rumbo a Aguas Dulces y la otra en dirección opuesta, al sur, hasta el Cerro de la Buena Vista, atravesando el arroyo Valizas, que dependiendo de las condiciones del mismo se puede cruzar caminando o en botes que se toman allí mismo.

También, durante todo el año, se realizan cabalgatas al Cerro de la Buena Vista o nocturnas a la luz de la Luna llena por la playa.

El Cerro de la Buena Vista es el principal atractivo de Barra de Valizas, es el punto más elevado de la costa de Uruguay, que separan este balneario de Cabo Polonio. Desde su cima el panorama es espectacular, la isla Castillo Grande, la isla Seca, las playas oceánicas, el Cabo Polonio, la Laguna de Castillos, el Arroyo Valizas y el pueblo se despliegan en un paisaje inolvidable. El entorno casi desértico del cerro es de por sí un paisaje fascinante, con sus rocas de formas extrañas y especies de aves diversas.

La riqueza histórica del lugar es otro de los atractivos. El cerro fue muy apreciado por las culturas indígenas, que creaban sus armas de caza con las piedras del lugar. En su base, fue colocado uno de los marcos que delimitaron la primera frontera entre los imperios de España y Portugal en 1750. Construido en Lisboa en mármol rústico. La parte principal está en el patio de la Fortaleza de Santa Teresa.

AGUAS DULCES - Uno de sus principales atractivos es su larga e ininterrumpida playa, situada en un contexto diferente a las demás playas de Rocha, pues a pocos metros del mar aún se conservan pintorescos ranchos y casas sobre palafitos. La extensión de la playa invita a dar largos y saludables paseos por la orilla del mar. Una opción es caminar hacia Barra de Valizas a 7 km, que descubre la vibrante sensación de estar en una playa virgen, donde solo las aves y ocasionalmente algún vacuno "playero" aparecerán para alejarse rápidamente de la presencia de los turistas. 

Relajarse tomando sol, jugar con las olas, practicar deportes o pescar (en zonas habilitadas), buscar berberechos y almejas en la arena son otras de las tantas actividades para realizar en la playa. Durante los meses de verano hay servicio de guardavidas. La zona más concurrida es en la bajada central del balneario, donde hay un espacio público, llamado "La Terraza" con bancos para contemplar una hermosa vista al mar. 

Las aguas de la playa de Aguas Dulces fueron testigo de algunos naufragios como el Gaiford, un barco alemán o el Arinos, aún visible desde la costa, un vapor a rueda del tiempo de la guerra de los ingleses, que traía el dinero para el pago de la tropa y al hundirse según la leyenda, muchos vecinos del pueblo se enriquecieron con el oro rescatado.

La playa de Aguas Dulces ofrece el ámbito perfecto para disfrutar el cielo, el mar, contemplar el atardecer detrás de la silueta recortada de casas y ranchos sobre la playa o por la mañana espectaculares amaneceres sobre el océano, que con un poco de suerte, es posible ver pasar algún delfín a escasos metros de la orilla.

A 2,5 km de Aguas Dulces en dirección norte, se encuentra la única playa oficial naturista: La Sirena, para un contacto pleno con la naturaleza. Siendo una de las dos playas con esta modalidad en Uruguay, rodeada de médanos cubiertos de vegetación psamófila, pequeños bañados, lagunas, cañadas y montes de pinos y acacias, La Sirena le invita a disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. Una playa perfecta para liberarte y disfrutar del sol, la arena y el agua en verano. La amplitud de espacio de la playa, sus excelentes aguas oceánicas sumadas a su espectacular entorno, la transforman en un oasis de tranquilidad. Allí podrá realizar caminatas y avistar aves de bañado y costeras. 

El naturismo no es igual a la práctica del nudismo, sino que se trata de una actividad orientada al disfrute de la naturaleza en su dimensión más global, incorporando la práctica del nudismo como parte del contacto con la naturaleza y como forma de generar respeto hacia las demás personas, despojándose así de los prejuicios y pre conceptos de la vida cotidiana.

Las normas principales que se pide respetar en La Sirena son: contribuir con la limpieza y el cuidado de la playa; respetar el espacio y privacidad de otros naturistas. Se sugiere practicar la desnudez total en la franja de arena de la playa La Sirena. No mirar a la gente de forma molesta, provocativa o persistente. No fotografiar ni grabar a nadie, sin su consentimiento.

Hasta el momento la playa naturista La Sirena no cuenta con servicio de guardavidas, por lo que deberá tomarse el recaudo necesario a la hora de bañarse en el mar. 

PALMARES DE ROCHA - Uno de los grandes y más famosos atractivos de Rocha y de Uruguay, es su agrupación de palmeras de butiá con una extensión de 70.000 hectáreas. Los Palmares se ubican entorno a la ciudad de Castillos, sobre el Camino de los Indios, en 18 de Julio y en parte de los Humedales del Este hacia el límite con Brasil. Pertenecen a la Reserva de Biósfera Bañados del Este, declarada como tal en 1976 por la UNESCO. Es un ecosistema compuesto por diversas especies de plantas y animales, un auténtico bosque que crece en llanuras, sierras y zonas inundables.

El palmar es considerado como uno de los paisajes representativos de Rocha. Está presente en los símbolos oficiales del departamento, en la poesía y en la música folclórica de la región. 

La palmera es una especie propia de Uruguay y Brasil. La variedad Butia, se distingue de las demás palmeras por el color verde ceniciento de sus hojas y su tronco mide entre 7 y 9 metros de alto y alcanza los 60 cm de diámetro. Cada palmera está compuesta por 25 hojas de 2 y 3 metros de largo, y alcanzan a renovarse unas 14 por año. Las hojas tienen un eje central llamado raquis y de éste parten las hojas individuales llamadas pinnas. La palmera butiá no corre riesgo de extinción, pero sí el palmar, hoy compuesto en su mayoría por palmeras que tienen entre 200 y 300 años.

El fruto de esta palmera, el butiá, es de color amarillento anaranjado, y de sabor agridulce. Licores, dulces, mermeladas, jaleas y salsas son elaboradas con la sabiduría artesanal de la tierra de los palmares. La floración comienza generalmente en enero, si bien las plantas viejas no florecen todos los años. El butiá madura en la primera quincena de abril. Cada producto contiene los mejores sabores que crecen en el este del país y las tradiciones locales transmitidas por generaciones de familias. Nadie que visite Rocha debería dejar de probar su licor de butiá, un producto único en Uruguay.

Hay muchas fantasías acerca del origen de los Palmares de Rocha. Algunos creen que los indios que peregrinaban, en su camino iban dejando semillas o carozos de butiá, yatay y otras plantas de ese tipo. Otros asocian este ecosistema a las migraciones de pájaros que traían las semillas y las iban regando en distintas zonas. Sin duda existió un traslado por parte de los seres humanos y animales que utilizaban a las palmeras en su dieta, pero el mismo se realizó a partir de palmeras cuya área natural de ocurrencia en la tierra ya era ésta.

LA ESMERALDA - Balneario ubicado en el km 280,5 de Ruta 9, entre Castillos y Punta del Diablo.

Sus playas extensas y poco concurridas, son el atractivo principal para quienes eligen pasar sus vacaciones en este lugar que invita a la meditación y contemplación de la naturaleza.

Diseminadas en su extenso bosque de pinos, acacias, y eucaliptus, existen aproximadamente 200 fincas, un complejo de cabañas, un camping, y varios comercios del rubro alimentación.

Sus calles tienen nombres curiosos, la principal, que lleva de la ruta al mar se llama Cruz del Sur, La Buena Vida, la Maga, La Siesta, Cuarenta Besos.

La historia de La Esmeralda, este balneario de Rocha con un futuro prometedor, comenzó con la forestación de sus extensas dunas, allá por el año 1950. Luego, los dueños de la forestación visualizaron su potencial turístico y fraccionaron la tierra en solares pensados para construcción de casas de veraneo.

PUNTA DEL DIABLO - Paradisíaco balneario rodeado de roquedales, de transparentes aguas oceánicas, aire místico y con personalidad. Desde sus comienzos, un pueblo de pescadores que, sin abandonar esta tradición, se dedicó de lleno al turismo, conjugando una buena cantidad de complejos de cabañas, hoteles y campings, con peñones rocosos ingresando al mar, desde los cuales es posible divisar todo el poblado, disfrutar de la playa protegida por una ensenada para darse un chapuzón o tentar al mar con la pesca deportiva. Caminar descalzo por sus calles de tierra, disfrutar sus playas y conocer su gente, son algunos de los placeres que ofrece este pequeño edén rochense.

Uno de los atractivos a visitar, es la feria artesanal, ubicada en el centro del pueblo. Los artistas de la zona le ponen música a los atardeceres, mientras los turistas se distienden y disfrutan de un trago o una buena cena en base a frutos del mar.

Punta del Diablo es una zona privilegiada para quienes gustan de practicar surf, gracias a que las olas forman grandes picos frente a la playa de La Viuda. Durante la temporada estival, se disputan campeonatos con participación de deportistas locales y de países de la región.

El pueblo debe su nombre a que la zona fue escenario de muchos naufragios en siglos pasados. Este lugar se pobló de pescadores a mediados de 1942, que se dedicaban a la pesca de tiburones, cuyo aceite se exportaba para alimento de los ejércitos durante la Segunda Guerra Mundial.

La playa de Los Pescadores, ubicada en el centro de Punta del Diablo, es de las playas más clásicas y pintorescas del balneario; lugar donde reposan las barcas de pesca artesanal. La preferida por las familias, llana y tranquila, tradicional y encantadora. 

Las barcas de pesca artesanal de Punta del Diablo, representan un icono del balneario. Temprano en la mañana es muy común verlas ingresar al mar, en busca de la pesca del día, hasta perderlas en el horizonte. Unas pocas horas antes del atardecer, se las ve llegar, repletas de pescados, desde grandes corvinas negras hasta pequeños cazones. Es muy curioso observar la técnica con la que arrastran las barcas desde la orilla del mar hasta la arena, un mecanismo totalmente manual, donde participan todos los pescadores. Ya amarradas sobre la playa, los pescadores limpian su pesca y la exponen, captando la atención de los turistas.

La playa del Rivero puede ser considerada como una pequeña bahía en Punta del Diablo. Es la última playa al norte de este encantador pueblo de artesanos y pescadores. El oleaje de la zona sur de la playa es ideal para la practica de surf durante todo el año. Se trata de una playa familiar. Su arena seca y húmeda permite, en las zonas habilitadas, la práctica de deportes como fútbol o tenis de playa o también juegos como el tejo. Durante el verano hay servicio de guardavidas.

Atravesando las "rocas del Rivero", el Parque Nacional Santa Teresa te invita a una caminata por playa Grande.

PARQUE NACIONAL SANTA TERESA - Se encuentra entre los balnearios de Punta del Diablo y La Coronilla. Su acceso por ruta 9 km 302 le llevará a un inmenso parque de 3000 hectáreas de extensión, de las cuales 1400 están cubiertas de bosque, pobladas con más de 2 millones de árboles exóticos y nativos. Un lugar donde la historia y la naturaleza se fusionan para ofrecer un paseo inolvidable durante sus vacaciones. A través de senderos autoguiados descubrirá zonas de recreo, de picnic, paseos públicos, playas, una piscina semi-natural conocida como "El Chorro", una pajarera y múltiples servicios como supermercado, restaurantes, panadería, mecánica automotriz y gomería, servicio médico y odontológico de urgencia.

 Además un sombráculo y un invernáculo completan una colección vegetal formidable entre la que se destaca la magnífica rosaleda, única en Uruguay por la clasificación de más de 300 variedades. 

En el fabuloso invernáculo, construido en 1939, predomina la flora tropical de los cinco continentes, construido en granito y cápsulas de vidrio, con un sistema de calefacción y humedad controlada. Un pequeño acuario con especies de agua dulce y salada. También dos grandes estanques con carpas koi multicolores y un cactario que recrea un ambiente desértico.

El sombáculo, construido en el mismo año, es un espacio verde, repleto de vegetación, apropiado para favorecer el crecimiento y desarrollo de especies exóticas tropicales de diversas partes del mundo. Los estanques del jardín dan vida a una colección de papiros, nenúfares y otras plantas acuáticas. Junto a él, la rosaleda que con su variedad en especies le confiere características únicas en nuestro país.

Atravesando algunos caminos de madera se accede a un mirador frente a la Laguna de Peña, lugar donde se encuentra la mayor reserva de carpinchos, donde además se pueden apreciar ciervo axis, guazubirá, nutrias, apereá entre otros, así como una gran variedad de aves.

La pajarera, conformada por un aviario y una reserva de fauna, destinada al cuidado de aves en peligro de extinción, junto a otras especies de mamíferos y reptiles. Allí se asiste a los pájaros en su reproducción dentro del cautiverio, para luego devolverlos a su entorno natural.

Frente a la pajarera se encuentra la zona de humedales, que invita a un paseo por pasarelas y puentes colgantes, entre cascadas, juegos infantiles, asientos y mesas, donde se pueden observar especies en su hábitat, en diferentes sectores o sueltos: carpinchos, nutrias, jabalíes, yacarés, ciervos, tortugas, patos, garzas, pavos reales, lagartos, zorrillos, ñandúes y perdices entre otros. Algunos animales deambulan libremente entre la gente, incluyendo varios pavos reales.

La Zona de “El Chorro” es una construcción de piedra rodeada en un espléndido entorno vegetal, la cual aprovecha los desniveles naturales para formar una piscina de agua natural y poder darse un baño los días de calor. 

El Parque Nacional Santa Teresa cuenta con doce kilómetros de playas que se extienden desde el Cerro Verde hasta el balneario de Punta del Diablo. La extensión del Parque ofrece infinidad de caminos y senderos para recorrer. La enorme variedad de árboles y arbustos presenta siempre nuevos paisajes y ambientes para explorar en excursiones y caminatas que muchas veces terminan en alguna de las cuatro playas: Playa Grande, que limita con Punta del Diablo; Playa del Barco, la menos concurrida; Playa Achiras, muy accesible y con buenos pesqueros y Playa la Moza, con una de las mejores olas para surfear.

La Fortaleza de Santa Teresa es de los atractivos más visitados dentro del Parque Nacional, creado para su protección. Construida en 1762 por los portugueses, testigo de numerosas batallas, le invita a realizar un viaje al pasado, recorriendo su interior donde se encuentra el edificio de la Comandancia, el polvorín, la capilla, los cañones en las troneras de la muralla, una herrería, la enfermería, el lugar donde se alojaban las tropas (“cuadras”), túneles que oficiaban de salidas de emergencia en tiempos de guerra y la cocina con réplicas de instrumentos utilizados en los siglos XVIII y XIX. También un museo con maquetas de las distintas fortalezas de Uruguay, una colección de armas y la herrería.

Durante temporada alta (de diciembre a marzo) el Parque Nacional se puede visitar por el día con entrada gratuita de 8:00 a 20:00.

LA CORONILLA - Su nombre proviene de los amplios bosques de coronillas que se extendían por las costas del océano Atlántico, desde la Fortaleza de Santa Teresa hacia el norte. Es el balneario por excelencia para el relax, prácticamente virgen, rodeado de los singulares Palmares de la Coronilla, es ideal para descansar junto a la familia en un ambiente destacado por su tranquilidad. De la mano de los pescadores de la zona se puede acceder a las Islas de la Coronilla que ofrecen un panorama espectacular de la costa o disfrutar de una fantástica tarde de pesca en las rocas.

La Coronilla cuenta con 8 km de playas oceánicas abiertas. Las Maravillas es una de ellas, la más concurrida durante los meses de verano y una de las más próximas al poblado. En la época estival cuenta con servicio de guardavidas y WiFi libre. Allí desemboca el canal Andreoni, construido hace varios años para desagüar las aguas crecidas de la Laguna Negra y algunos bañados de la zona, posteriormente ampliado para la utilización productiva de algunas extensiones de tierras para cultivos de arroz del norte del departamento. Junto con su puente colgante, que invita a visitar las playas del sur de La Coronilla, forman parte de la clásica postal del balneario.

Las Maravillas es una playa familiar, de arena firme ideal para la práctica de deportes en las zonas habilitadas o para realizar caminatas, una de ellas y la más tradicional hasta el Cerro Verde, lugar que ofrece un paisaje virgen donde reconectarse con la naturaleza.

Una actividad para niños y también adultos que se realiza habitualmente durante las tardes en esta playa, es la liberación de tortugas marinas que han sido rescatadas y rehabilitadas por el Centro de Tortugas Marinas Karumbé. Las tortugas son un emblema de La Coronilla ya que sus playas representan una importante zona de alimentación de estos animales.

Cualquiera de las playas de La Coronilla son el lugar perfecto para contemplar el momento en el que los primeros rayos de luz se dejan entrever en el horizonte sobre el océano Atlántico.

El Cerro Verde - Es un área costero-marina caracterizada por presentar una gran diversidad de ambientes y paisajes que sustentan un importante número de especies. Esta área de manejo de hábitat/ especies, forma parte de la Reserva de Biosfera Bañados del Este y Franja Costera, creada en 1965 con el fin de promover la buena relación entre el hombre y la naturaleza.

La fundación de La Coronilla comenzó con la llegada de los primeros colonos, en el año 1863 quienes integraron la Colonia Agrícola Santa Teresa, iniciativa que aportó a estas tierras varias familias de inmigrantes.

Un visionario de la época, Don Leopoldo Fernández comerciante afincado en la zona, en 1938 se abocó a la creación del balneario, y comenzó a vender solares en el amanzanamiento denominado inicialmente, Balneario Las Maravillas.

BARRA DEL CHUY - El camino de acceso a Barra del Chuy (de unos 8 kms de extensión), se encuentra en el km 331 de la ruta N° 9, Cnel Leonardo Olivera. A tan sólo 14 kms de la ciudad de Chuy, se encuentra este balneario oceánico de extensas playas a mar abierto, y enormes dunas de arena sobre la costa.

Se originó en los años 1914, cuando en este lugar se instaló una estación intermedia de telégrafo de la Western Inglesa que mediante tendido submarino, comunicaba las ciudades de Montevideo y Porto Alegre.

Como lugar de veraneo, comenzó a partir de la década del 1930 con la venta de terrenos a los habitantes de la zona de Chuy, Cebollatí, Lascano y Treinta y Tres. La modalidad de turismo agreste y natural que ha impuesto la costa de Rocha llevó a que la Barra de Chuy en la actualidad se extienda por kilómetros hasta la vecina playa Puimayen.

La oferta de alojamiento es diversa, predominan las casas y complejos de cabañas, existiendo también una excelente oferta de camping.

Cuenta con todos los servicios para las provisiones durante su estadía, y además se encuentra muy cerca de la ciudad de Chuy “shopping a cielo abierto”. Los jóvenes pueden “agitar” la noche en los boliches y pubs del centro.

La extensión de sus playas es ideal para largas caminatas. Buscar almejas en la arena, pescar desde las barandas del puente que la une con Barra do Chui ó “Barra Brasilera” son entretenimientos para toda la familia durante las vacaciones en este tranquilo lugar, seguro y en un entorno totalmente natural.

Galeria fotográfica de Rocha

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